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lunes, 5 de marzo de 2012

Respect (just a little bit)


La autora del Sirope interrumpe momentáneamente su pausa por motivos académicos para hacer algo contra su costumbre : por una vez, y sin que sirva de precedente, se va a lanzar a escribir algo que roza vagamente el post con ánimo militante. No tanto por motivos personales como por un hartón acumulativo de las cosas que oye y lee en la distancia sobre estos tiempos de crisis en España: puestos de trabajo sin sueldo, « becas » no remuneradas (!!!), supuestas prácticas sin compensación económica...  Con la vaga esperanza de que sea una llamada (más) a la indignación, de que alguien que lo lea se anime a hacer lo mismo, cansado de ver cada vez más a menudo lo intolerable transformado en normalidad. O de que al menos le siente bien leer que alguien lo ha hecho.
La bloguera de las ficciones culinarias os cuenta la historieta (verídica y sin receta): hace unos días recibió en el buzón del blog algo que tenía todo el aspecto de una oferta seria de una revista cultural en línea (de la que no publica el nombre por recato, pero debería) para colaborar publicando algo en su nueva sección gastronómica. Tras echar un vistazo a la revista en cuestión, la autora del Sirope hace las preguntas de rigor: contenido, frecuencia de publicación y remuneración, claro. Le responden con un correo que de puro jeta la escandaliza: no pagan, pero, oye, le pueden dar entradas de cine e invitaciones, y qué chachi-piruli la visibilidad que le ofrecen y algunos colaboradores hasta han obtenido contratos gracias a la dicha visibilidad. Como dice un bloguero amigo,  con visibilidad no se puede comprar nada en las panaderías. La que suscribe, cada vez más quemada de las cosas que amigos suyos le cuentan sobre la búsqueda de empleo en España, no ha podido contenerse. He aquí su respuesta:

« Buenas noches (al menos por este lado del Atlántico):

Gracias por la pronta respuesta. Quizá sea por la cantidad de tiempo que llevo viviendo fuera de España, o quizá sea por una simple cuestión de respeto a mí misma, tengo que decir que este tipo de ofertas (no es la primera que recibo) nunca dejará de asombrarme y de, por qué negarlo, ofender mi sentido de la dignidad más elemental. Si este correo lo hubiera recibido un canadiense, no se hubiera molestado en responder. O lo hubiera hecho con una carcajada.

Cuando quiero hacer voluntariado (y de vez en cuando lo hago), me gusta que el que recibe los beneficios de mi trabajo gratuito (esa es la definición de voluntariado) sea una organización o colectivo con fines altruistas y sin ánimo de lucro. Hacer trabajo gratuito para que el dueño de una revista utilice mi contenido y gane dinero con él sin ofrecerme nada a cambio me parece absurdo. Sobre todo porque nunca he escrito por la visibilidad, que francamente me importa un pimiento. Me da exactamente igual que me lean dos personas o dos mil. Digamos que ya escribo gratis, así que prefiero seguir haciéndolo manteniendo el control de mi publicación. Afortunadamente tengo un buen trabajo que me permite ganarme la vida, pero quizá por eso mismo, porque tengo una independencia económica asegurada, me apetecía responderle. Por todos los que viven en España y andan desesperados por encontrar un trabajo y se aferran a ofertas como la suya y se dejan explotar pensando que quizá sea un camino hacia el ansiado empleo. Mantengo contacto con muchos amigos españoles y cada vez me indigna más ver cómo muchos empresarios se aprovechan del clima de miedo imperante. Esto no es una cuestión de dinero: como decía al principio, es una cuestión de dignidad.

No se tome a mal mi mensaje, no es
nada personal. Sé que usted sólo estaba haciendo su trabajo. Por el que espero que la paguen. »