jueves, 6 de septiembre de 2018

Bodas de porcelana

Interior, noche. La hora de la cena en la apacible y muy, muy lejana Muffin Manor. Esposa Nutricionazi enarca las cejas y mira fijamente a Monsieur M., un señor quebequés grande, zen, y que ha eliminado el apego para casi todo salvo para cuando se trata de limpiar la quincalla acumulada en su taller.

Monsieur M., empuñando la cuchara, defensivo: -«¿Qué? Me dijiste que me cuidara un poco el colesterol y me sirviera el helado en un bol. Pues eso.»



4 comentarios:

  1. Lógica masculina. Yo habría hecho lo mismo, es mas, lo hago.

    Mirar que llamar quincalla a cosas de valor incalculable..., qué fácil es no valorar debidamente las posesiones ajenas!

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  2. Pues yo ahí no veo nada raro.

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  3. Jajajajajaja, me encanta la literalidad!!!! Saludos trasatlánticos!

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  4. Me encanta este post, tan completo y lleno de consejos. Gracias por los datos! :)

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