
martes, 27 de abril de 2010
Westmount

jueves, 22 de abril de 2010
Post malvadamente pornoculinario: Galletas de chocolate blanco y nueces de macadamia (HEMC 43)

- 2 tazas y 1/2 de harina, con una cucharada sopera de Maizena mezclada en ellas
- 1 cucharada de té de bicarbonato
- 1/2 cucharada de té de sal
- 1 taza de mantequilla blanda, a temperatura ambiente (o aceite de girasol, si queréis mantener a raya el colesterol)
- 3/4 de taza de azúcar moreno claro (demerara)
- 2 huevos
- 1/2 cucharada de té de extracto natural de vainilla
- 1/2 cucharada de té de esencia de almendra (se puede remplazar por más extracto de vainilla)
- 1 taza de nueces de macadamia picadas en pedazos grandes (a mí me gustan en mitades)
- 1 taza de pedazos de buen chocolate blanco
ELABORACIÓN :
viernes, 16 de abril de 2010
"Honey-I'm-Home" Gingersnaps / Galletas de jengibre "Cielos, mi marido"

En la antigua cocina montrealesa os conté cómo, desde que tengo memoria, en esta casa monsieur M. y yo formamos un ménage à trois constructor - y constructivo- con nuestro Jules, el bravo bretón que nos ayuda a reconstruir esta barraca.

Receta inspirada -especialmente el nombre- de una bastante clásica -y menos saludable- de Diane Mott Davidson, en su libro "Catering to Nobody".
INGREDIENTES (Para unas dos docenas de cookies bastante grandes -yo las hago tamaño diplodocus-, unas 30 de tamaño más razonable):
- 2 cucharadas de té de bicarbonato sódico
- 1/4 de cucharada de té de sal
- 2 cucharadas de té de jengibre molido
- 1 y 1/2 cucharada de té de canela molida
- 1/2 cucharada de té de clavo molido
- 1/4 cucharada de té de nuez moscada (mejor recién molida)
- 1/2 taza de aceite vegetal (girasol, maíz, versión para los que tenemos las arterias algo acolchadas) o de mantequilla fundida, aún tibia
- 1/3 taza de azúcar moreno
- 1/2 taza de azúcar blanco (más un poco en un plato para recubrir las galletas)
- 1/4 taza de miel
- 2 cucharadas soperas de jengibre fresco, rallado
- 1 huevo
- 3/4 taza de jengibre glaseado, cortado en cubitos pequeños (antes de que se popularizara en Montreal y empezaran a venderlo en los supermercados, lo compraba en tiendas asiáticas)
ELABORACIÓN
Precalentar el horno a 185º. Cubrir dos bandejas de hornear con papel de hornear (os ahorra el engrasado de las placas). En una ensaladera o bol grande, mezclar los ingredientes secos (si utilizáis harina integral, no os molestéis en tamizar): la harina, el bicarbonato, el jengibre en polvo, la canela, el clavo, la nuez moscada y la sal, y reservar.
NOTA: Si no queréis hacer tantas galletas en una hornada, podéis dejar las bolas de masa ya preparadas y congelarlas en una huevera de plástico -son perfectas para guardar la forma durante la congelación-. Cuando la masa esté bien congelada, pasarla a una bolsa de congelación hermética, y tendréis galletas recién horneadas en cualquier momento.
sábado, 10 de abril de 2010
Chinatown
Aprovechando una incursión al centro (a la biblioteca y archivos nacionales, concretamente), me di mi paseito de rigor por Chinatown. Hace tiempo que necesitaba esa salsa de pescado que se utiliza tanto en los platos tailandeses y vietnamitas, amén de unas algas wakame para hacer sopa de miso, algas imposibles de encontrar en el super. Y Chinatown es el sitio en el que se concentran all things Asian.
Desde que me puse a revolucionar el mundo de la lingüística, con esa tesina interminable, mi escasa vida social escaseó aún más. Entre la falta de tiempo y la dificultad de combinar los razonables horarios de trabajo de mis amigos con mi falta de horarios de estudiante, más un trabajo a tiempo parcial, lo de quedar se convirtió en algo difícil. Cuando vivía en España no tenía problema para hacer cosas sola, pero durante la veintena fui un espécimen extremadamente sociable. Ahora, aunque aprecio mucho a mis amigos, el tiempo y la emigración me han acostumbrado a vivir bien la soledad.
Me gusta ir al cine sola, viajar sola e ir al restaurante sola, y, a diferencia de mucha gente, puedo hacerlo sin ponerme forzosamente a leer un libro que me camufle. Tengo la costumbre de leer comiendo, producto de muchas comidas en solitario mientras mi nórdico compañero está de viaje electrificando renos en el gran norte, pero si la comida es realmente buena, le dedico toda mi atención. Suelo aprovechar esos momentos de soledad para ver películas que sé que monsieur M. no iría a ver ni atado y atiborrado de sedantes, y probar restaurantes de aspecto dudoso e intrigante.
En mi paseo de ayer descubrí un boui boui (como se llama por aquí a los restaurantes caracterizados por un cierto desprecio por la decoración, en los que se puede comer por una docena de dólares o menos, a menudo bastante bien, algo así como un equivalente quebequés a los bares españoles que sirven un menú del día) bastante interesante. Para los pocos lectores que me leen en Quebec (alguno hay), se llama Sumo Ramen y está en el 1007 de la calle St-Laurent, en pleno Chinatown. No os dejéis desanimar por el aspecto de la puerta, que da bastante miedo. Está en el segundo piso, y como podéis ver por la foto, el ambiente es muy agradable si comparamos con el boui boui típico en Montreal. Eso sí, al mediodía la clientela es joven y tendréis que tolerar un fondo musical de electro-pop chino y japonés, simpático los primeros cinco minutos, pero bastante torturador al de media hora.

En realidad el descubrimiento no es mío, suelo leer el cuadernillo de gastronomía de La Presse y el fin de semana pasado le hicieron una crítica bastante favorable. Sumo Ramen es una mezcla típica de Montreal: en pleno barrio chino, está especializado en las sopas ramen. La parroquia es sobre todo universitaria, atraída por los precios bajos y porque con una de estas sopas, uno se siente casi tan bien nutrido como cuando sale de la mesa de mamá.
Yo pedí una Sumo Ramen, cuyo nombre tiene más que ver con su tamaño (no es un plato, es un barreño) que con el poder engordante de esta sopa, especialidad de la casa, y creo que este restaurante se ha ganado una nueva clienta. Forofa como soy de las sopas, ésta, deliciosa y completa, con una base de miso, unos buenos pedazos de lomo de cerdo a la parrilla, huevo, setas enoki, algas wakame y (licencia americana, porque no creo que esto sea típico en Japón) maíz, me reconfortó y llenó pancilla y espíritu durante el resto de la jornada.
Por supuesto, una comida no es digna de ese nombre sin ser coronada de un postre. Parada en una de las pastelerías del barrio, especializada en lo que han traducido como "flan", pero que en realidad son unas tartaletas rellenas de natillas de huevo (foto, arriba), cuyo sabor se parece enormemente al de los pasteles de arroz vascos de toda la vida. Me llevé a casa unos pasteles de té verde (en la foto), unos bollitos de alubias azuki (también en la foto), y unos bollos rellenos de nata que son de una similitud increíble al tradicional bollo de mantequilla bilbaíno, que tantas nostalgias nos provoca a los vizcaínos en el exilio. Tan lejos, tan cerca.
sábado, 3 de abril de 2010
Como unas pascuas


lunes, 29 de marzo de 2010
Que trata de los huevos de Pascua y de lo que acaeció durante una donosa videoconferencia


La musiquilla familiar de una llamada Skype emerge del portátil. Limpiándome apresuradamente dos dedos en los pantalones, y pasándome el brazo por la cara para eliminar los restos de lo que quiera que se me haya pegado en el proceso de decoración, veo que el que llama es Estoico Hermano y descuelgo, dejando una gran huella rosa en el ratón.
Mientras nuestras cámaras se conectan, oigo un griterío infernal en su lado de la línea.
Hermana Indeseable : -"Holaaa, ¿cómo va el circo de tres pistas?"
Estoico Hermano : -"Necesitamos domadores. Los cachorros se ponen chulos." Ruidos contra el micro. Chillido agudo.
Hermana Indeseable : -"...Y me llamas porque quieres escuchar mi voz melodiosa y contemplar mi dulce rostro, que tanto echabas de menos? ¿O en plan maniobra de diversión?"
Estoico Hermano, apareciendo en una esquina de mi pantalla, forcejeando con lo que parece ser Bebé Brutita : -"Maniobra de diversión." "Jrumpf." "Para. Quieta. Mientras. Te. Pongo. Los. Leotardos." Con tono desesperado : -"¡Mira la tía! ¿La ves?"
Hermana Indeseable, suspirando y entrando en el ruedo : -"¡Cucúú! ¡Preciosa!¡Dime hola!"
Bebé Brutita ruge : -"¡Leotardos NO! ¡Rojos, NNNNNO! ¡Elijo YO!"
Hermana Indeseable a Estoico Hermano : -"Fase negativa ¿eh?"
Estoico Hermano, aún forcejeando con un pie de Bebé Brutita en la mano, el resto de mi sobrina fuera del encuadre : -"Practicando el libre albedrío. Mira, aquí anda Sobrino Espitoso. Espitoso, ¡saluda a la tía!" Esquiva hábilmente una patada en pleno rostro.
Sobrino Espitoso entra en pantalla andando lentamente, un Click en la mano : -"Aupa." Sobrino Espitoso no parece nada espitoso ahora mismo, en comparación a su padre y su hermana que se retuercen a su lado, es la viva imagen de la calma y la razón.
Hermana Indeseable : -"Aupa tú. ¿Ya estás de vacaciones de Pascua?"
Sobrino Espitoso, locuaz como su padre : -"¿Mmh?"
Estoico Hermano 1 (un pie de los leotardos), Bebé Brutita 0. Aclara : -" Quiere decir de vacaciones de Semana Santa."
Hermana Indeseable : -"Es que aquí las llaman así. Ya sabes, el conejo de Pascua, y todo eso."
Sobrino Espitoso distraído, ajustando la lanza del Click romano : -"¿Euh?" (Definitivamente parlanchín.)
Hermana Indeseable : -"¿No conoces al conejo de Pascua?"
Estoico Hermano, luchando ahora con el otro pie diminuto, masculla entre dientes : -"Ahora me lo vas a hacer un lío, mezclando mitologías anglosajonas a su ya bastante esquizoide educación." Bajando el volumen : -"Como si Navidad no saliera ya lo bastante cara..."
Hermana Indeseable, ignorándolo : -"Aquí en Canadá, por Pascua, un conejo pone huevos de chocolate, decorados de muchos colores, y los esconde en casa, y por los jardines y patios. Los niños salen a buscarlos con una cesta el domingo de Pascua. Y se pueden comer todos los que encuentren."
Estoico Hermano comenta : -"... y los padres limpiar todo el vómito que generen."
Sobrino Espitoso olvida el Click por un momento, interesado : -"¿Un conejo? ¿Que pone huevos?"
Hermana Indeseable : -"Bueno, evidentemente, es un conejo especial, porque normalmente los mamíferos no ponen huevos." Pausa pensativa. -"A excepción de los ornitorrincos y otros monotremados, claro."
Sobrino Espitoso mira fijamente a cámara, parpadeando. Estoico Hermano comenta : -"Lo pierdes."
Hermana Indeseable prosiguiendo, doctoral : -"No sé si te habrás fijado en el ano de un conejo, pero para que un huevo pudiera..."
Sobrino Espitoso interrumpe, mirando a su padre con gran regocijo : -"Ju, ju, aita, la tía ha dicho «ano». Ju, ju."
Hermana Indeseable, servicial : -"Y «huevo». Y «conejo», en la misma frase."
Estoico Hermano 2, (los dos pies del leotardo), Bebé Brutita 1 (parece estar intentando arrancarle una oreja a su padre con cierto éxito), con profundo aire de fastidio : -"¿Es realmente necesario entrar en detalles anatómicos?"
Hermana Indeseable : -"Vale, vale. La parte histórica del asunto, entonces : ¿Y sabes qué se celebra en Pascua (o Semana Santa)?" (Sobrino Espitoso está siendo criado sin énfasis particular en la educación religiosa, hecho que no parece impedir que sus abuelas estén ya preparando el traje de marinero con el que tradicionalmente se aflige a los niños en la primera comunión, en mi rincón natal del País Vasco. Ese tipo de incongruencias morales nunca han sido un problema en mi familia.)
Sobrino Espitoso : -"Eeh, ¿la primavera?"
Hermana Indeseable, complacida : -"Exactamente eso, lo has entendido todo. Se celebra principalmente el cambio de estación. Pero los católicos aprovechan para celebrar la tortura, posterior muerte, e hipotética resurrección de un líder comunitario hippy, que fue clavado a una pieza de mobiliario por los soldados de ocupación imperialista. "
Sobrino Espitoso se vuelve hacia su padre : -"¿Nosotros somos católicos?"
Estoico Hermano, evasivo : -"Nosotros somos del Atletic."
Sobrino Espitoso, profundamente perplejo : -"¿--?"
Estoico Hermano, que parece sangrar de un arañazo en la mejilla, y ahora se pelea con Bebé Brutita para ponerle la blusa, mira a cámara : -"Ya la estás liando. Ya verás cuando visitemos a su abuela."
Sobrino Espitoso, diligente : -"Le contaré lo del conejo, y los huevos por el ano, y lo del hippy clavado."
Hermana Indeseable, satisfecha : -"Pero qué listo es mi sobrino. Oye, ahora que veo pasar a tu madre, llámala, anda."
Espitoso obedece prestamente, y la cara de Recia Cuñada se interpone entre el aún forcejeante Estoico Hermano y la cámara, llenando la pantalla : -"¿Sí?"
Hermana Indeseable, sonriendo : -"¡Feliz cumple, Cuñada!"
Recia Cuñada, con cara resignada : -"Gracias."
Hermana Indeseable : -"No te deprimas, mujer. Los cuarenta son los nuevos treinta."
Sobrino Espitoso, de lejos : -"Yo creía que cuarenta son veinte más veinte."
Recia Cuñada, inexpresiva : -"En todo caso, los míos, no. Mis cuarenta son más bien como sesenta, (acercando la frente a la cámara y levantándose un mechón de pelo), mira que manojo de canas me ha salido."
Hermana Indeseable, esforzándome por distinguirlas en la imagen pixelada : -"Vaya, sí que tienes canas."
Recia Cuñada : -"Y todas ellas llevan el nombre de tu sobrina."
Oigo exclamar a Estoico Hermano : -"¡Auch! ¡No muerdas, condenada!"
Recia Cuñada mira hacia atrás, con cierta falta de entusiasmo. Se aparta un poco de la cámara y se sienta, acercando la silla al monitor.
Bebé Brutita : -"¡Blusa NO! ¡Camiseta de Caillou! ¡Elijo YO!"
Hermana Indeseable : -"Ya veo. ¿Qué tal en la guardería?"
Recia Cuñada : -"Su profe dice que es obediente, simpática, participativa, cariñosa..."
Estoico Hermano interviene : -"Le hemos pedido que nos manden a esa niña en el bus, pero siempre se equivocan y nos mandan la nuestra."
Recia Cuñada suspira pesadamente : -"Casi empiezo a tener ganas de que llegue la adolescencia. Al menos en esa fase se visten solos. Ah, la adolescencia."
Hermana Indeseable : -"Y el alcohol."
Recia Cuñada : -"Sí."
Hermana Indeseable : -"Y el sexo."
Recia Cuñada, cansada : -"Y por qué no."
Hermana Indeseable : -"Y las drogas. Los primeros porros, la metanfetamina."
Bebé Brutita : -"¡Eso NO! ¡Elijo YO!"
Recia Cuñada, cogiéndola en brazos, abrochándole un botón de la blusa y alisándole el flequillo sudoroso : -"Claro que sí, cariño, las drogas las eliges tú."
Bebé Brutita parece aplacada momentáneamente. O simplemente recobra energías. Sobrino Espitoso juega en un rincón con sus Clicks, Estoico Hermano se apoya en el respaldo de su silla, agotado.
Estoico Hermano : -"Yo con esta fase tengo suficiente. En cuanto llegue a la pubertad, te la mando. Sólo con billete de ida, aclaro. Me da igual que le pagues su primer tatuaje."
Hermana Indeseable : -"No hay huevos."
Sobrino espitoso grita, encantado: -"¡La tía ha dicho «huevos»!"



